
Carolina Castillo (San Felipe, Venezuela, 1973) es la Directora de Operaciones y Marketing de Microsoft en España. Un cargo de máxima responsabilidad al que llegó en 2022 después de una etapa de tres años como directora de la división de Partners de la compañía en nuestro país. Ahora, en plena expansión acelerada de las soluciones de IA empresarial, su conocimiento del sector y de nuestro país resulta de gran valor para poder ver con más detalle cuál es el panorama de las empresas españolas ante los retos que se aproximan.
Con ella, hablaremos de su carrera en Microsoft, de su visión de la desigualdad entre hombres y mujeres en el ámbito tecnológico, del papel que la IA está jugando en las empresas españolas y, claro, también del futuro. Una entrevista en profundidad que te animo a leer hasta el final.
Trayectoria como directiva
Hace casi diez años que llegaste a Microsoft. ¿Cómo recuerdas esos comienzos en la empresa?
Llegué a Microsoft en un momento de inflexión muy interesante, tanto para la compañía como para el sector tecnológico en general. Eran años en los que empezaba a consolidarse una nueva forma de entender la tecnología: menos centrada en el producto y mucho más orientada a resolver problemas reales de negocio. Desde el primer día viví ese cambio desde dentro, con una organización que se estaba reinventando para acompañar a empresas de todos los tamaños en su evolución hacia el cloud y hacia modelos de trabajo más digitales, colaborativos y ágiles.
Fue una etapa muy exigente, pero también muy estimulante, que me permitió aprender rápido y entender el enorme impacto que puede tener la tecnología cuando se pone al servicio de las personas y de las organizaciones.
Otra cosa que destacaría de mis primeras impresiones en Microsoft fue descubrir la actitud positiva de los equipos durante los procesos de cambio. En todo momento, la manera en que miraban al futuro era entusiasta, valiente y marcada por una profunda empatía entre compañeros. Este enfoque colectivo no solo facilitó la adaptación a nuevos retos, sino que también creó un ambiente de trabajo en el que era posible afrontar las transformaciones con confianza y optimismo.
Personalmente, desde el primer día, me sentí plenamente identificada con la cultura de la organización. Reconozco que fue precisamente esta actitud, compartida por todos, la que nos permitió reinventarnos rápidamente y alcanzar nuestras metas con éxito.
Uno de mis principales puntos fuertes es la capacidad de escuchar y entender el contexto antes de tomar decisiones
¿Qué objetivos te planteabas por aquel entonces?
Mi principal objetivo era ayudar a los equipos, clientes y partners a recorrer ese camino de transformación con una visión clara y práctica. No se trataba solo de adoptar nuevas tecnologías, sino de saber cómo utilizarlas para mejorar la productividad, la toma de decisiones y la competitividad. Quería demostrar que el cloud, la colaboración y las herramientas digitales no eran algo reservado a grandes corporaciones, sino una oportunidad real para cualquier empresa que quisiera crecer e innovar.
Desde el inicio tuve muy claro que nuestro papel debía ser el de acompañar, escuchar y aportar valor a largo plazo, construyendo relaciones de confianza y ayudando a convertir la tecnología en resultados tangibles.
¿Cómo valoras tu recorrido en la empresa hasta el momento?
Lo valoro de forma muy positiva y, sobre todo, como un proceso de aprendizaje continuo. Microsoft es una compañía que no deja de evolucionar y eso te obliga a estar siempre en movimiento, a cuestionarte cosas y a adaptarte a nuevos retos. A lo largo de estos años he tenido la oportunidad de trabajar con equipos muy diversos, acompañar a clientes y partners en momentos clave de su transformación y ver de primera mano cómo la tecnología puede tener un impacto real en la forma de trabajar de las organizaciones.
También ha sido un recorrido marcado por la colaboración y por una cultura muy orientada a las personas. He crecido profesionalmente, pero también a nivel personal, en un entorno que fomenta la diversidad, la curiosidad y la responsabilidad. Mirando atrás, creo que he tenido la suerte de vivir desde dentro una etapa muy relevante de la compañía, y mirar hacia adelante con la misma ilusión por seguir aportando valor y aprendiendo en un contexto que sigue cambiando constantemente.
¿Cuáles crees que son tus principales puntos fuertes como directiva?
Creo que uno de mis principales puntos fuertes es la capacidad de escuchar y entender el contexto antes de tomar decisiones. En un entorno tan cambiante como el tecnológico, es fundamental combinar visión estratégica con una comprensión muy clara de las necesidades reales de clientes, partners y equipos. Intento siempre partir de ahí.
También destacaría la orientación a la colaboración. Creo firmemente en el trabajo en equipo y en la diversidad de perspectivas como palancas para obtener mejores resultados. A lo largo de estos años he aprendido que las transformaciones más relevantes no se impulsan de forma individual, sino creando entornos de confianza en los que las personas se sientan partícipes y responsables del cambio.
Por último, diría que soy una persona muy enfocada en convertir la estrategia en impacto real. Me motiva especialmente aterrizar las ideas en acciones concretas, medir su impacto y asegurar que la tecnología que promovemos se traduzca en valor tangible para las organizaciones, siempre desde una visión responsable y a largo plazo.
Desigualdad en el sector tecnológico
La paridad y la inclusión en el sector STEM no son solo una aspiración, sino una necesidad para nuestra sociedad
Hablemos de machismo y discriminación en el sector tecnológico. ¿Cómo valoras la situación actual?
Aunque en los últimos años se han producido avances, el sector tecnológico sigue siendo claramente masculinizado y la presencia de mujeres en ámbitos tecnológicos y, especialmente, en áreas avanzadas como la Inteligencia Artificial o la ciberseguridad, sigue siendo muy reducida. Los datos lo confirman.
Actualmente, solo el 29,8% de las personas ocupadas en el sector TIC en España son mujeres, y en el ámbito de la Inteligencia Artificial este porcentaje desciende al 23%. Esto demuestra que, aunque hemos avanzado en concienciación, todavía queda mucho camino por recorrer.
La paridad y la inclusión en el sector STEM no son solo una aspiración, sino una necesidad para el desarrollo y la competitividad de nuestra sociedad. También es verdad que hoy existe una mayor conciencia y una conversación mucho más abierta sobre estas cuestiones, y eso es un paso imprescindible.
Desde Microsoft creemos que el cambio empieza mucho antes de la incorporación al mercado laboral, por eso trabajamos activamente en el fomento de las vocaciones STEM desde edades tempranas. Iniciativas como “Construyamos el Futuro”, que acerca la tecnología y la programación a niñas y niños en colegios de toda España a través de voluntariado de nuestros p
opios empleados, buscan precisamente despertar el interés por la ciencia y la tecnología y, sobre todo, ofrecer referentes diversos desde el inicio.
Además, impulsamos programas específicos para acompañar y visibilizar el talento femenino en etapas más avanzadas, como los Premios WONNOW, una iniciativa conjunta con CaixaBank que reconoce la excelencia de mujeres universitarias en carreras STEM y les ofrece mentoría, experiencia profesional y acompañamiento en un momento clave de su trayectoria. Este tipo de iniciativas no solo reconocen el talento, sino que ayudan a crear redes, referentes y oportunidades reales en un sector donde la presencia femenina sigue siendo minoritaria.
No podemos permitirnos dejar fuera a la mitad del talento
Desde mi experiencia, el cambio real llega cuando las organizaciones asumen que la diversidad no es una cuestión puntual ni un mensaje, sino un compromiso sostenido en el tiempo y una ventaja competitiva. La tecnología tiene un impacto directo en la sociedad, y por eso es fundamental que quienes la diseñan y la desarrollan representen esa diversidad, no podemos permitirnos dejar fuera a la mitad del talento. La diversidad no es solo una cuestión de equidad, sino un factor fundamental para la innovación y para construir soluciones tecnológicas mejores y más representativas de la sociedad a la que sirven. Soy optimista: estamos avanzando, pero es clave mantener el foco, la coherencia y la responsabilidad para lograr una transformación real y duradera.
¿Quieres compartirnos alguna experiencia en este sentido que hayas sufrido a lo largo de tu carrera?
Desde mi experiencia personal, el hecho de desarrollarme profesionalmente en un sector tradicionalmente masculinizado ha supuesto, en algunos momentos, tener que demostrar un esfuerzo adicional.
Estudié Ingeniería Electrónica a comienzos de los años noventa, en una promoción en la que apenas éramos cinco mujeres entre cien estudiantes. Aquella etapa me marcó profundamente y me llevó a desarrollar un alto nivel de autoexigencia, a reforzar la confianza en mí misma y a centrarme en alcanzar mi máximo potencial, evitando sentirme en desventaja por una cuestión de género.
A lo largo de mi trayectoria profesional he trabajado en distintas multinacionales, y ha sido en Microsoft donde he encontrado el mayor grado de integración de la mujer y de las minorías en general. Es un trabajo que la compañía lleva impulsando desde hace muchos años, con una apuesta clara y sostenida por la diversidad y la inclusión, entendidas como elementos clave para construir equipos más fuertes, innovadores y en constante crecimiento.
Las empresas tenemos una responsabilidad clara a la hora de impulsar políticas de diversidad e inclusión
¿Qué pasos tendrían que dar los distintos miembros del ecosistema (empresas, clientes, directivos, organismos oficiales) para avanzar en igualdad?
Avanzar en igualdad requiere un compromiso conjunto de todo el ecosistema. Las empresas tenemos una responsabilidad clara a la hora de impulsar políticas de diversidad e inclusión. Debemos integrarlas como parte de la estrategia de negocio, no como iniciativas puntuales. so implica revisar procesos de selección y promoción, fomentar entornos de trabajo inclusivos y asegurar que el talento femenino tenga acceso real a posiciones técnicas y de liderazgo.
Los directivos, por su parte, tenemos la responsabilidad de liderar con el ejemplo. La igualdad no se impulsa solo con políticas, sino con decisiones diarias, con referentes visibles y con una cultura que valore la diversidad de miradas como una ventaja competitiva. También es fundamental que los clientes y partners compartan esta visión y apuesten por trabajar con organizaciones comprometidas con estos valores.
Los organismos públicos y el sistema educativo juegan un papel esencial en el fomento de las vocaciones STEM desde edades tempranas, especialmente entre niñas y jóvenes, ofreciendo referentes y oportunidades que ayuden a romper estereotipos.
Administraciones públicas, sistema educativo y empresas debemos colaborar para promover la formación digital, el reciclaje profesional y el acceso a oportunidades reales en el sector tecnológico. Solo desde una colaboración estrecha entre empresas, administraciones y sociedad podremos avanzar hacia una igualdad real y sostenible, que no es solo una cuestión de equidad, sino también de competitividad y progreso como país.
Necesitamos más referentes femeninos que inspiren a las generaciones que vienen detrás
¿Qué le dirías a una joven que hoy duda entre comenzar o no a estudiar una carrera en el ámbito STEM por el panorama desigual que vivimos?
Le diría que la tecnología, y en particular la Inteligencia Artificial, ofrece enormes oportunidades y que su talento es más necesario que nunca. Es cierto que existe una brecha de género en el sector, pero precisamente por eso es tan importante que más mujeres decidan formarse y desarrollar su carrera en ámbitos STEM. Necesitamos más referentes femeninos que inspiren a las generaciones que vienen detrás y que ayuden a cambiar esa realidad.
Los datos lo avalan. Según el Future of Jobs Report 2025 del World Economic Forum, las competencias relacionadas con IA, datos y tecnología se encuentran entre las habilidades de mayor crecimiento a nivel global, y se estima que los avances en inteligencia artificial y automatización crearán millones de nuevos puestos de trabajo netos de aquí a 2030, especialmente en perfiles técnicos, científicos, analíticos y también híbridos, que combinan conocimiento tecnológico con visión de negocio.
Además, informes recientes de LinkedIn Jobs on the Rise 2026 muestran que muchos de los roles de más rápido crecimiento en Europa están directamente vinculados a la IA —desde ingenieras de inteligencia artificial o especialistas en datos, hasta perfiles de estrategia, consultoría, ética o adopción de IA en las empresas—, con una demanda transversal en sectores como el marketing, el comercio electrónico, la industria, la salud o los servicios financieros.
La IA necesita miradas diversas, pensamiento crítico, creatividad, sensibilidad social y capacidad para entender problemas reales. Cuanta más diversidad haya en quienes diseñan y aplican estas tecnologías, mejores y más justas serán las soluciones.
Por eso animaría a cualquier joven a no descartarlo por miedo. Formarse en STEM hoy es apostar por la empleabilidad, la creatividad, la innovación, la capacidad de elegir y convertir tu trabajo en impacto real en la sociedad. Necesitamos más mujeres no solo usando la tecnología, sino liderando su desarrollo. Gracias a la IA, las barreras de entrada al mundo de la tecnología ya no existen prácticamente y las posibilidades de utilizar la tecnología para la creación de valor e impacto son cada vez mayores. Es un camino apasionante, aunque exigente, merece la pena.
Microsoft en España
¿Qué importancia tiene actualmente España en el negocio global de Microsoft?
España tiene hoy una importancia creciente dentro de la estrategia global de Microsoft por su nivel de adopción de la Inteligencia Artificial y por el papel que puede desempeñar en el desarrollo de una economía basada en esta tecnología. No hablamos de una promesa futura, sino de una realidad ya en marcha. Según el último estudio AI Diffusion elaborado por Microsoft, el 40% de la población en España utiliza ya IA, una cifra muy superior a la media global, lo que sitúa a nuestro país como el sexto del mundo en adopción per cápita de esta tecnología.
El 40% de la población en España utiliza ya IA
España es un mercado claramente estratégico para Microsoft y uno de los países prioritarios dentro de nuestra estrategia europea. Esta importancia se refleja en una apuesta sostenida por el país, tanto en inversión como en el despliegue de infraestructuras clave para la economía digital. En los últimos años, Microsoft ha realizado en España la mayor inversión de su historia, con un fuerte foco en infraestructuras de cloud e Inteligencia Artificial que permiten atender la creciente demanda de empresas y administraciones públicas.
Contamos ya con la región cloud de Madrid, formada por tres zonas de disponibilidad, cada una con varios centros de datos —más de una decena en total—, y hemos anunciado nuestra intención de construir una segunda región cloud en Aragón, que será una de las mayores de Europa. Con ello garantizamos conectividad, baja latencia, soberanía del dato y cumplimiento normativo, permitiendo que la economía digital española compita en igualdad de condiciones a nivel internacional.
Microsoft es una de las referencias que están liderando la nueva era de la IA. ¿Crees que las empresas españolas ya son conscientes del valor que puede aportar a sus negocios?
Desde Microsoft estamos viendo con claridad que la conversación sobre la Inteligencia Artificial ha evolucionado de la expectativa al impacto real en las empresas. Hoy ya no hablamos de una tecnología experimental, sino de una IA que participa activamente en los procesos de negocio, combinando capacidades de razonamiento, planificación y ejecución. Cada vez más organizaciones entienden que la IA no es solo una herramienta para automatizar tareas, sino un aliado que colabora con las personas en procesos complejos y ayuda a redefinir la forma de trabajar, con mejoras tangibles en productividad, eficiencia y toma de decisiones.
Ese impacto ya es visible en numerosos casos en España, donde desde Microsoft estamos colaborando estrechamente con empresas de distintos sectores para aplicar la IA con resultados concretos. Algunos ejemplos son Ilunion, que ha implementado agentes de Inteligencia Artificial de Microsoft 365 Copilot en distintas áreas, incluyendo un asistente virtual para su Asesoría Jurídica que ha reducido el tiempo de análisis inicial de expedientes judiciales a solo 40 segundos, ahorrando miles de horas anuales.
Por su parte, Grupo Ribera utiliza tecnologías de IA, datos y nube de Microsoft para impulsar un modelo de atención sanitaria más humano, sostenible y eficiente, apoyando a profesionales y mejorando la calidad de vida de millones de pacientes. Ávoris, grupo turístico líder, ha incorporado agentes de IA para automatizar la atención al cliente, logrando que más del 70 % de las incidencias se resuelvan de forma automática. Ferrovial ha desplegado herramientas de Inteligencia Artificial generativa para más de 24.000 empleados y agentes específicos para la gestión de infraestructuras, integrando la IA en el día a día de la organización.
Junto a estas compañías, trabajamos también con organizaciones como Repsol, Navantia, Garrigues o Cosentino, que están integrando la IA de manera estratégica para transformar sus modelos operativos.
¿Tenéis datos de penetración de vuestras soluciones de IA en el tejido empresarial español?¿Hay diferencias relevantes respecto de otros mercados?

En 2025 alcanzamos más de 2.000 millones de euros en ingresos, con un crecimiento del 20%, impulsado principalmente por los servicios cloud y el software asociado, que crecieron cerca de un 25 %. Estos resultados reflejan que cada vez más organizaciones en España están incorporando capacidades avanzadas de nube, IA y seguridad como parte estructural de su modelo de negocio, no como iniciativas aisladas.
Este crecimiento se enmarca, además, en una estrategia europea clara. Hemos anunciado un aumento del 40% de nuestra inversión en Europa, con el objetivo de duplicar la capacidad de nube hasta 2027. Nuestro enfoque no es el de una economía extractiva, sino habilitadora: desde Microsoft ponemos la plataforma, pero el verdadero valor lo genera el ecosistema que se construye sobre ella. Por eso trabajamos estrechamente con partners locales, proveedores europeos y comunidades de código abierto, garantizando que gobiernos y organizaciones puedan mantener el control sobre sus datos, cumplir con la legislación local y protegerse frente a jurisdicciones externas.
De cara a este año, prevemos seguir creciendo a doble dígito, apoyados en la consolidación de la demanda asociada a nuestras tres prioridades estratégicas: cloud, inteligencia artificial y seguridad, lo que refuerza nuestra visión de España como un mercado clave dentro de nuestra estrategia europea.
Estamos asistiendo al nacimiento de los agentes de IA capaces de ejecutar tareas por nosotros. ¿Cómo crees que cambiará eso la forma en que trabajamos en los próximos años?
La irrupción de la IA generativa y agéntica está transformando de forma profunda la manera en que trabajan las organizaciones. Por primera vez, las empresas pueden comprender con claridad cómo funcionan realmente sus operaciones e introducir mejoras que elevan la calidad de las decisiones, reducen fricciones y aceleran la capacidad de respuesta. Este avance ya se está materializando en sectores como la energía, la banca, la industria o los servicios, donde proyectos antes impensables hoy son abordables gracias a agentes de IA que operan dentro del flujo de trabajo junto a los equipos humanos, liberando talento para actividades de mayor valor.
En este contexto está emergiendo un nuevo tipo de organización que anticipa cómo se trabajará en la economía de agentes: las frontier firms. Son empresas que han situado la IA en el núcleo de su actividad y han rediseñado su funcionamiento alrededor de ella para generar valor. Los datos muestran el impacto de este enfoque: el 71% de los empleados de estas organizaciones afirma que su compañía está prosperando, frente al 37% global, y más de la mitad asegura poder asumir mayor carga de trabajo sin perder calidad. En estos modelos, las personas supervisan, coordinan y gestionan agentes de IA dentro de equipos híbridos, combinando talento humano y capacidades inteligentes para mejorar decisiones, acelerar procesos y reducir fricciones.
Aconsejamos a las empresas que aborden la tecnología no como una suma de herramientas, sino como una decisión estratégica de largo plazo.
Muchos de nuestros lectores son directivos y decisores de empresas de sectores como el marketing y el eCommerce. ¿Cómo les convencerías de que deben apostar por las soluciones de Microsoft para sus empresas?
Desde Microsoft siempre aconsejamos a las empresas que aborden la tecnología no como una suma de herramientas, sino como una decisión estratégica de largo plazo. El verdadero diferencial hoy no está en adoptar una solución concreta, sino en construir una base tecnológica sólida, integrada y preparada para evolucionar al ritmo que exige el mercado.
Nuestra recomendación es empezar por el dato, la seguridad y la productividad como pilares comunes a cualquier sector. Las organizaciones que mejor están aprovechando la tecnología son aquellas que han conseguido unificar sus datos, protegerlos adecuadamente y poner capacidades avanzadas —como la Inteligencia Artificial— al servicio de las personas en su trabajo diario. No se trata de implantar IA por moda, sino de integrarla de forma responsable en los procesos reales del negocio para tomar mejores decisiones, ganar agilidad y liberar tiempo para actividades de mayor valor.
Otro aspecto clave es la confianza. En un entorno marcado por la regulación, la soberanía del dato y los riesgos de ciberseguridad, las empresas necesitan socios tecnológicos que les ofrezcan garantías claras de cumplimiento, privacidad y control. Por eso insistimos mucho en que la innovación solo es sostenible si va acompañada de seguridad, gobernanza y una visión ética del uso de la tecnología.
Y, por último, siempre ponemos el foco en las personas. La tecnología solo genera impacto cuando va acompañada de formación, adopción y cambio cultural. Apostar por una plataforma como Microsoft significa contar con un ecosistema que acompaña a las organizaciones en todo ese recorrido: desde la modernización tecnológica hasta el desarrollo de talento y la adaptación de los equipos a nuevas formas de trabajar.
Visión temporal
¿Qué titular sobre Microsoft te gustaría leer en Marketing4eCommerce dentro de un año?
Cómo Microsoft está aplicando la Inteligencia Artificial para mejorar la medicina y la vida de las personas.
Hoy la IA ya está ayudando a los profesionales sanitarios a analizar volúmenes de información imposibles de manejar manualmente, desde imágenes médicas y biopsias hasta historiales clínicos, literatura científica o datos genómicos. En el ámbito del cáncer, esto se traduce en diagnósticos más precisos, decisiones clínicas mejor informadas y tratamientos cada vez más personalizados, siempre con el profesional médico en el centro.
Ese es el tipo de impacto que nos gustaría ver reflejado cuando hablamos de Inteligencia Artificial: tecnología que ayuda a cuidar mejor, que mejora vidas y que pone el progreso tecnológico al servicio de la sociedad.
¿Cómo te imaginas el futuro del sector?¿Cómo será en 2030?
Para 2030 imagino un sector en el que la ventaja competitiva no vendrá solo de adoptar IA, sino de saber gobernarla bien. Las organizaciones más avanzadas serán aquellas capaces de gestionar y delegar tareas en agentes de IA de forma inteligente, combinándolo con una formación continua que permita a los profesionales entender y aprovechar estas tecnologías en su trabajo diario.
En ese escenario, la clave estará en una colaboración natural entre personas y agentes inteligentes, donde cada profesional decida qué debe automatizarse y qué requiere criterio humano. La IA no sustituirá el talento, sino que lo amplificará, dando lugar a modelos de trabajo más productivos, flexibles y centrados en el valor real que aportan las personas.
Para terminar, si pudieses viajar en el tiempo, ¿qué consejo le darías a la Carolina de hace diez años?
Le diría que confíe más en su criterio y que no tenga miedo a equivocarse. Que no intente anticiparse a todo ni tener siempre todas las respuestas, porque el aprendizaje forma parte del camino. También le recordaría que los cambios, aunque a veces generen vértigo, suelen abrir oportunidades que no se ven a primera vista.
Le aconsejaría que siga apostando por escuchar, por aprender de los equipos y por poner a las personas en el centro de cada decisión, incluso cuando el contexto sea incierto o exigente. Y, sobre todo, que disfrute más del proceso: de los retos, de los errores y de los aciertos, porque es ahí donde realmente se construye una trayectoria profesional con sentido.
Mirando atrás, le diría que nunca pierda de vista que el verdadero impacto no lo genera la innovación por sí sola, sino cómo se aplica para mejorar la vida de las personas.
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