
Desde el comienzo de los ataques hace diez días, la guerra de Irán se ha convertido en gigantesco remolino de incertidumbre, que está desestabilizando todos los ámbitos de la economía mundial. Y, como era previsible, el sector logístico es uno de los más afectados.
En su momento ya te explicamos cómo la inseguridad generada en todo Oriente Medio había llevado a las principales navieras comerciales del mundo a replantear sus rutas, esquivar Suez y retomar la senda de Buena Esperanza alrededor de África, con el consiguiente incremento de tiempos y costes. Algo a lo que habría que sumar los recargos que, en concepto de riesgo incremental, las mismas navieras están cobrando a aquellos que siguen contratando sus servicios para transportar mercancía entre los países del Golfo.
Pero con el paso de los días, ha ido apareciendo en el horizonte otra derivada que era, honestamente, bastante previsible: el ascenso de los precios del petróleo y, con él, de los combustibles. De una forma poco controlable, como es lógico en una situación bélica que tiene bastante poco de controlable, estamos asistiendo a unos vaivenes en las cotizaciones del petróleo que han comenzado a llegar a las gasolineras de España. En algunos casos, el precio del diésel ha aumentado incluso un 20% y la gasolina un 10% desde el comienzo de la guerra.
Y claro, las empresas de transporte han comenzado a hacer cuentas.
Y no les salen.
Dos de las principales organizaciones que agrupan a los profesionales de la logística en España, UNO logística y la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) han emitido sendos comunicados en los que muestran su preocupación ante la situación generada. En el caso de la CETM, las empresas del sector hacen hincapié en la necesidad de “revisar de forma temporal la fórmula utilizada para actualizar el precio del transporte por carretera en función de la evolución del coste del combustible”. Esta petición ha sido trasladada ya al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible.
Tal y como explican, “el combustible continúa siendo el principal coste que afrontan las empresas de transporte y su reciente escalada está generando una presión económica significativa para el sector”. Así, defiende la conveniencia de adaptar la fórmula de cálculo vigente con el objetivo de reflejar de forma más ajustada el peso real del combustible dentro de la estructura de costes de las empresas. Es importante recordar que la legislación vigente en España no deja que cada empresa calcule la subida como quiera, sino que impone una fórmula oficial basada en el peso que tiene el gasoil en el coste total del viaje.
La propuesta de la CETM plantea incrementar la ponderación del combustible en la estructura de costes de una empresa de transporte: del 30% al 40% en los vehículos pesados de carga general; del 20% al 30% en los vehículos de hasta 16 toneladas; y del 10% al 20% en los vehículos ligeros. De esta forma, los transportistas españoles buscan trasladar más fielmente las variaciones del precio del combustible a los servicios prestados, evitando que estos incrementos recaigan exclusivamente sobre ellas .
Finalmente, la CETM pide a la Administración especial vigilancia sobre la obligación de no operar por debajo de costes, tal y como establece la ley, así como medidas urgentes que permitan minimizar el impacto de esta crisis. “La rapidez en la toma de decisiones resulta decisiva para preservar el empleo y la actividad empresarial, así como para evitar tensiones que puedan derivar en interrupciones o disrupciones en la cadena de suministro, con las graves consecuencias que ello tendría para el conjunto de la economía”, concluyen.
Francisco Aranda, presidente de la patronal UNO Logística, también se ha mostrado preocupado por la situación, reclamando medidas de ayuda al Gobierno así como la creación de un Fondo de Cobertura para seguros “para que se garantice la continuidad operativa de las empresas logísticas”. El transporte por carretera también es una de las grandes preocupaciones para UNO: “El gasóleo ha subido 18 céntimos por litro en cuestión de horas y la próxima semana podría superar los 2 euros”, ha advertido Aranda, recordando, como explicaba el comunicado de la CETM que el carburante representa alrededor del 40% de los costes de explotación del sector.
“Cada céntimo que sube el combustible reduce directamente los márgenes, y por ello tanto los servicios FTL -carga completa- como los LTL -carga parcial- y los portacontenedores han anunciado un incremento del FES, el recargo por combustible”, ha concluido.
El eCommerce procedente de Asia, especialmente expuesto
Para Aranda, “en el transporte marítimo, la situación es crítica. Las navieras han activado el war risk, el recargo aplicado al transporte marítimo cuando atraviesa zonas de conflicto bélico; y el EFS, tasa temporal que se aplica ante subidas bruscas en los precios del combustible. Estos sobrecostes afectan especialmente a las rutas desde Europa hacia Canadá y México, así como desde Extremo Oriente al Mediterráneo”.
“El transporte aéreo también enfrenta serias dificultades”, ha indicado el presidente de UNO. “Los principales aeropuertos de la zona han cancelado operaciones y varias aerolíneas han suspendido rutas; mientras que las que mantienen vuelos han elevado sus tarifas hasta un 600%. Las compañías de primer orden que siguen operando del otro lado del mapa con hub en Estambul están realizando todos sus vuelos con tarifa express sea el destino que sea”, ha aclarado.
“Gran parte de las mercancías procedentes de Asia realizaban escala en los países del conflicto, y el cierre del espacio aéreo obliga ahora a buscar rutas alternativas más prolongadas y costosas”, ha explicado Aranda, quien ha precisado que entre los productos más expuestos en la ruta Asia-Europa se encuentran la electrónica y los semiconductores, los medicamentos, la moda de temporada, los repuestos industriales y “los artículos de comercio electrónico”.
Imagen: Gemini
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